ZUMO DE NARANJA

Algo para tomar a lo largo del día

La “beatificación” de Obama

   Pocos minutos antes de las once de la mañana casi se me atraganta el café al escuchar que la Academia Sueca de las Ciencias le había concedido el Nobel de la Paz a Barak Obama. Imposible, me dije. Escuché atentamente pero tuve que esperar un poquito más de tiempo para cerciorarme de que no fue un lapsus informativo. La Academia Sueca se había vuelto loca, lo digo con todo el respeto del mundo.

   Tengo que reconocer que estos premios siempre me han infundido bastante respeto, al igual que en su día también lo tuve hacia la ONU, la Organización de Naciones Unidas.  Hoy, desconfío de Naciones Unidas y me da una pena terrible ponerle un gran interrogante a la Academia Sueca. Estoy convencida de que ambas organizaciones son buenos modelos para la gestión del orden y la convivencia mundial, sin embargo, su forma de hacer las cosas me produce a veces unas nauseas terribles.

   El Yes, we can del presidente Barak Obama ha conseguido hipnotizar a un, supuestamente, grupo de pensadores ilustres y les ha lavado el cerebro con frases tan simples y evidentes como las que hace unos años  escribió Eckhart Tolle en su obra El Poder del Ahora. Fue un Best-Seller. Obama parace ser The Best and The Most Wonderful Man in the World (El hombre más bueno y más maravilloso del mundo).

   Yo creo que antes de conceder un premio de tal calibre habría que esperar a que Obama cumpla con todas sus promesas de paz en el mundo. Por cierto, que esta frase me trae a la cabeza una película divertida de Sandra Bullock, en la que sus compañeras de reparto, aspirantes a misses decían que su gran sueño era, la paz en el mundo. En fin, coincidencias.

   El mundo se ha encandilado con la belleza de Obama, y al fin y al cabo, lo único que ha hecho hasta ahora es llegar a la Casa Blanca siendo afroamericano. Ha hecho grandes discursos, ha prometido grandes cosas, y ha vuelto a hablar de paz y desarme en las zonas más conflictivas e inestables del planeta. Pero que yo sepa, son sólo palabras, que aunque van acompañadas de grandes gestos mediáticos, no han conseguido ni siquiera una firma.

  ¿Acaso tenemos un fecha para la creación del Estado Palestino? ¿Tenemos un calendario con fechas para el desarme nuclear en Estados Unidos? ¿Tenemos condenas eficaces y económicas para la violación constante de los derechos más básicos en China? ¿Dejaremos de estrujar a los países del Sur? ¿Penalizaremos a las empresas occidentales que explotan laboralmente a menores, mujeres y ancianos en India?

   Que yo sepa no. Por este motivo creo que un recien llegado cargado de buenas palabras y buenas intenciones (se supone) no se merece el Nobel de la Paz. Todos sus esfuerzos son aún una obra en marcha.

 

Octubre 9, 2009 - Publicado por zumo de naranja | reflexiones | , , | Aún no hay comentarios

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